Posteado por: Benjamin | 4 octubre, 2010

Gobi: Cuando las sombras se vuelven mas alargadas

Ya estamos de vuelta de nuestra ruta por la region del desierto del Gobi. He dejado parte de mi en la estepa: siento decepcionar a los sentimentales pero la cuestion es que Marichi me corto el pelo alli con las tijeras que todos usamos en la EGB. Ademas, la  insistencia de mi novia unida a las miradas jocosas de mongoles de a pie cada vez que me cruzaba con ellos, terminaron por convencerme de que debia afeitarme la barba. Resultado: una nueva persona; y lo digo casi literalmente, ya que el primer contratiempo con el que nos encontramos fue precisamente en el control de pasaportes en la frontera mongola, donde sufri las consecuencias de la falta de afinidad entre la foto de mi documento oficial y el pingajo con pinta de vagabundo que se le puso delante a la miliciana de turno. A pesar de mis esfuerzos por que el cotejo fuese satisfactorio – sonrisa profident, orejas al viento, fuera gafas… – la mujer tuvo que llamar a una colega con la que tras unos momentos tensos de cuchicheo entre ambas mientras chequeaban la foto de los terroristas mas buscados, decidieron finalmente concederme la entrada legal a Mongolia. Tras unas horitas mas de trayecto, un gigantesco arco metalico nos daba la bienvenida a Ulan Bator, donde tras bajarnos del bus enfilamos hacia el albergue en el que habiamos reservado cama hacia unos dias, la UB Guesthouse (lease iubi guesjaus). Os contaremos mas cosas acerca de la ciudad y el albergue que seria nuestra casa durante varios dias en otro post, ya que este lo queremos dedicar a nuestra experiencia por el Gobi.

España-Holanda: sin rencores. El albergue organizaba varios circuitos por el pais de duracion variable. Ellos ponian la ruta, vehiculo, conductor, gasolina, guia, tres comidas al dia y el alojamiento en los tradicionales gers – las viviendas que utilizan los nomadas. Evidentemente, cuantas mas personas se apuntasen, mas barato resultaba por barba. Todo esto ya lo sabiamos de antemano y ya en Olkhon habiamos conocido a una pareja de holandeses – Pim y Els – cuyo siguiente destino era tambien Ulan Bator por lo que se convirtieron en nuestros compañeros de aventura durante los siguientes nueve dias. Y creedme cuando os digo lo importante que es elegir bien a tus colegas de ruta: hay que pasar practicamente 24 horas al dia con ellos, es mas: en la camioneta los asientos estaban uno mirando al otro, asi que mas vale que te guste la jeta del que te toca enfrente! Y la verdad es que la eleccion no pudo ser mejor. Ellos estaban de ruta hacia el sudeste asiatico tambien, aunque tenian previsto volver a Holanda antes de Navidades. Fueron muchas – pero muchas – horas de carretera (ejem, pistas de tierra – como pueden los mongoles tener los santos bemoles de editar un ‘mapa de carreteras’?). El cuentakilometros dejo un saldo final de unos 1800 km. a una media de 40 km/h. Nuestro conductor se llamaba Nima, un mongol tosco en modales cuyo mayor hobbie era lanzar mocadas por un orificio nasal mientras presionaba el otro con un dedo. Evidentemente no hablaba una palabra de ingles y, contrastando con la sequedad y borderia con la que interaccionaba con nosotros, era una fuente de carcajadas y verborrea con sus compatriotas – seguro que nos ponia a parir. Dicho esto, agradecimos sobremanera su pericia en lo que a mecanica del automovil se refiere cuando tuvo que ponerla en practica en las dos averias que sufrimos en ruta. Tuvimos dos guias diferentes por cuestiones personales de uno de ellos. El primero nos acompaño durante los 3 primeros dias. Era un chico de 19 años llamado Ayush. Le sucedio Duuya (pronunciese doia), algo mayor pero igual de timida que su antecesor. Realmente no pudimos saber cuan vastos (o insignificantes) eran sus conocimientos acerca de su pais y, en concreto, del itinerario que ibamos a trazar, ya que su nivel de ingles se veia desbordado incluso por los primeros y mas elementales capitulos de Muzzy. La pareja holandesa y unos servidores completaban el aforo del vehiculo.


Durante los viajes hablabamos con Pim y Els de muchas cosas. El sabia español, ya que habia pasado varios meses en Sudamerica y tambien conocia, sobre todo, el sur de España. Llegamos a tener una relacion muy buena – flatulencias grupales incluidas – y la convivencia fue sobre ruedas. Como no podia ser de otro modo, cada vez que ellos se vanagloriaban de los muchos logros de su prospera nacion, nosotros contraatacabamos recordandoles lo desgraciado que fue morder el polvo en la final de cierto campeonato del mundo de un deporte minoritario (esto ultimo se le daba muy bien, sobre todo, a Marichi). Bromas aparte, lo pasamos muy bien gracias a su sentido del humor. A ellos hemos de agradecerles que nos iniciasen a un juego de cartas holandes (tan sencillo como adictivo) llamado Beverbende – en castellano se podria traducir como ‘merienda de negros’ – que se convirtio en balsamo durante las horas muertas. Pero ya es hora de contaros un poco de la ruta y lugares:

El Gobi. ‘Gobi’, en mongol, significa desierto. Entonces es cuando te das cuenta de la tonteria que supone llamarle a un desierto ‘El desierto del Gobi’ (el desierto del desierto, tumorcito de tumores – chiste para iniciados). Y para los mongoles, la palabra desierto no tiene el mismo significado que lo que a los occidentales se nos viene a la mente cuando la escuchamos, es decir: arena, calor, y nada mas. La region del Gobi ocupa casi la mitad sur del pais (en nuestra guia pone que sobre unos 4000 km. de frontera con China), pero la realidad es que solo el 3% de ese territorio es desierto de arena. Ese porcentaje lo conforma una enorme franja de arena de unos 100 km. de longitud y entre 3 y 15 km. de ancho que los mongoles denominan ‘duna de arena’ y, por supuesto, ese fue uno de nuestros destinos. El resto de la region del Gobi es estepa y montaña.


El esquema general era el siguiente: levantarnos temprano (entre las 7-8 de la mañana), coger carretera durante unas horas hasta llegar al siguiente ‘spot’ prefijado, en el que dormiamos en el campamento nomada mas cercano, en uno de los gers especialmente destinados para turistas. Estas cabañitas circulares estaban provistas de camas mas duras que el asfalto y una estufa de leña para calentarnos. En las versiones mas modernas podias disponer de electricidad provista por paneles solares e incluso un lavamanos dentro que no era otra cosa que un recipiente en el que echabas el agua que ibas a usar para lavarte la cara. Los ‘toilets’, siguiendo la senda de nuestros ultimos dias en Rusia, eran casetas malolientes con un agujero en el suelo, de unos dos metros de profundidad, y dos tablas para poner los pies. En sus modelos mas confortables contabas ademas con una cuerda a la altura de la cabeza (estando de cuclillas, claro) para que pudieses tirar de ella todo lo fuerte que quisieses y asi hacer mas facil la evacuacion. Los comidas se repartian en un desayuno muy basico a base de te y alguna tostada, un cuenco de arroz o pasta salteada con alguna verdura a la hora del almuerzo y dumplings rellenos de carne o verduras a la cena. Todo dependia si cocinaba nuestra guia en su ‘camping gas’ o si cenabamos lo que nos habia preparado la familia nomada (en este ultimo caso rezabamos por que nos tocasen la menor cantidad de cachos de carne/grasa de oveja). Los dias 3 y 6 pudimos ducharnos y, de paso, hacer algo de colada al estilo tradicional. El tema de la higiene salia a colacion en muchas de las conversaciones e incluso Marichi y yo inventamos un vasto catalogo de olores reconocibles sobre nuestro cuerpo que iban desde el olor a plumas o petardo, pasando por el de sopa, natillas o globo, hasta los mas tradicionales de tierra o, directamente, culo de mono. Al parecer en los dos asentamientos mas cercanos a lo que podriamos denominar ciudades en las que paramos no era comun entre los habitantes poseer baño en la vivienda, por lo que existian baños publicos. La idea era sencilla: entrabas en un negocio en el que, por una cantidad pequeña de dinero, te dejaban utilizar una ducha. La primera vez que lo hicimos era domingo y el sitio estaba atestado (despues concluimos que en domingo es cuando se congregan mas  mongoles avidos de higiene, por eso de empezar fresquito la semana). En principio nuestra guia tenia todo organizado para que nos dejasen entrar sin tener que esperar, pero cuando vimos lo ridiculo de la situacion decidimos hacer cola como cualquier hijo de vecino. Una hora y media despues, intercalada con alguna cancion de Bisbal sonando en un movil mongol (!), estabamos exfoliados y contentos para el resto del año.


Karakorum. Nuestro primer destino fue la antigua capital de Mongolia, direccion oeste. Fue un dia bastante desapacible en lo climatologico y tras unas cuantas explicaciones ‘traducidas’ por nuestro guia de los interiores de los templos que visitamos tuvimos que volver corriendo a la furgoneta para resguardarnos de la lluvia y el viento. Hoy en dia lo unico que queda son las murallas y algunos templos reconstruidos que habian sido devastados por los sovieticos, aunque una recreacion a modo de mapa de la gloriosa capital expuesta en el museo nos dio una idea de la importancia que tuvo la ciudad en su epoca. Pasamos la primera noche en la ciudad aledaña de Harhorin.


Cascada de Ulaan Tsutgalan. El paisaje arido de estepa se interrumpia solo por la presencia del rio y su caida de unos 20 metros hasta una apacible cuenca donde darse un baño (en verano, claro). Un mini-ecosistema forestal tipico de picnic completaba el cuadro. Mientras estabamos en lo alto de la cascada, no sabemos si por amor al arte o previo pago de una cantidad acordada con algun grupo de turistas, un mongol ataviado con un traje tipico muy colorista se puso a tocar un instrumento parecido a un chelo pequeñito mientras entonaba canticos guturales de dificil digestion para nuestros malacostumbrados oidos occidentales. Lo mas emocionante del dia fue, sin duda, el paseito a caballo que nos dimos. Yo nunca habia montado y tenia el canguelo logico del principiante, pero a toro pasado me arrepiento de haber pedido para mi el mas docil de los jamelgos, ya que, ademas de parase continuamente a comer hierba y tirarse pedos, no hacia otra cosa que desobedecerme. Otra vez sera. Hicimos noche alli… y vaya noche. Yo dormi completamente enfundado en mi saco – cual crisalida – dejando solo la punta de mi nariz expuesta a los elementos pero la temperatura era tan baja que el frio se irradiaba desde mi napia a todas las partes de mi cuerpo. A la mañana siguiente el agua congelada en el exterior del ger confirmo nuestras predicciones termometricas por debajo de cero; pero no hay mal que por bien no venga y el trayecto matutino en la furgoneta fue precioso, llegando a atravesar rios congelados – no muy caudalosos, todo hay que decirlo. Bueno, vale, regatiños.


Hongoryn Els (La Gran Duna de Arena). Tras parada tecnica de un dia en Arvayheer para avituallarnos y ponernos la gotita de colonia partimos para la Duna de Arena, el punto mas meridional de nuestro viaje. Ocho horas de trayecto sobre el papel, 9 y media a causa de una averia en medio de la nada que se resolvio gracias a la inesperada ayuda del pastor motorizado de la zona que vio en lontananza nuestra precaria situacion. Una cosa buena de la dispersion de la poblacion: te puedes encontrar un mongol en cualquier parte. El retraso frustro nuestros planes iniciales de contemplar la puesta de Sol desde el campamento cerca de la duna, pero pudimos presenciar su salida a la mañana siguiente para darle las gracias en persona. En el campamento habia una pequeña caseta con cartel pintado a mano en el que se podia leer: post office. Nos frotamos los ojos. Si, seguia diciendo que era una oficina de correos, en medio del desierto. Nos encanto. Alli conocimos tambien a Rosita y Marcos, dos de los perros que habitualmente tienen las familias nomadas. Eran muy juguetones y deseosos de cariño y, de hecho, nos acompañaron en nuestro trayecto en camello desde el campamento a la base de las dunas. Definitivamente, creemos que los camellos son unos de los animales mas graciosos que hemos visto jamas. La señora que guiaba a los camellos se despidio de nosotros y acordamos que hariamos el camino de regreso al campamento caminando. Y, por fin, con los pies en la arena. Arena pura, la mas fina que hemos podido tener en las manos. Todavia era muy temprano y el Sol no pegaba, de hecho, estabamos enfundados con nuestros abrigos y no nos sobraban. Y a partir de ahi a subir y bajar dunas, y darse cuenta de lo aislado y remoto del lugar en el que te encuentras. Si estabamos en silencio no se oia nada, ni el viento, ni un rio cercano, ni vegetacion, sencillamente NADA. Las dunas parecian delineadas por alguna inteligencia superior y, de hecho, te sentias un poco culpable de romper la armonia que el viento y el tiempo habia conformado. Pero estabas ahi, y lo que querias era llegar a una cima, para despues atravesar el valle inter-dunas y verte rodeado de enormes paredes de arena, para volver a coronar la siguiente cima. Evidentemente, tras los sentimientos profundos viene la mera diversion y nos encanto tirarnos a rolos y llenarnos de arena hasta en el ojete. Pasamos toda la mañana alli y volvimos al ger con una sonrisa de oreja a oreja para partir tras la comida.

Flaming cliffs. Llegamos de nuevo al atardecer al asentamiento de Bayanzag donde a la mañana siguiente visitariamos los acantilados. En aquel punto del viaje ya era habitual la ceremonia diaria de sentarse y contemplar la puesta de Sol, sintiendo poco a poco como las sombras se van haciendo mas largas hasta que te quedas a solas con la montaña a lo lejos y la inmensidad como frontera. Realmente comprendes la realidad ciclica de las cosas. Pero vale, no desvario mas. Volvamos a cosas mas mundanas. Especialmente Marichi estaba muy ilusionada por lo que nos habian contado de estos acantilados. Al parecer muchos fosiles de huesos de dinosaurio se habian encontrado en esa zona y todavia permanecia practicamente inexplorada; pudiendo incluso llevarte a casa un fosil como recuerdo. Evidentemente pensamos que en pais occidental eso no pasaria jamas, pero aun asi nos complacia la idea de poder ‘ver’ fosiles. De que especies, tamaños y clases? No lo sabiamos. Pero nuestra ansia torno en simple indiferencia cuando vimos que lo que hay habia esparcido no eran mas que chinitas blancas que ‘supuestamente’ habrian formado parte de la roña que llevaba en las uñas Don Tiranosaurio. Aun asi, el paisaje era bonito y vimos alguna lagartija.

El valle de hielo, los white cliffs y las formaciones de roca. La siguiente parada fue un paso entre montañas que en algunos puntos llega a estrecharse hasta poco mas de unos metros. Impresionante caminar rio abajo con las paredes de roca flanqueandonos. En invierno el valle se hiela – de ahi su nombre – pero en esta epoca del año estaba perfecto para pasear y jugar a chapotear en el rio. Tras otra parada tecnica en la villa de Dalanzagdad para comprar y limpiarnos, enfilamos un campamento cerca de los Tsengt Ovoo, o acantilados blancos, donde pudimos ver paisaje inmenso de roca blanca con salientes muy propicios para sacarse la foto de rigor. Tras hacer noche alli, salimos a la mañana siguiente hacia Bagabaariynchuluu (he tardado media hora en escribirlo) donde echamos mano a las botellas de vodka barato que habiamos comprado en el camino para montar nuestra genuina ger-party con nuestra linterna en modo intermitente colgada del techo como bola de discoteca al son de ritmos chunda-chunda y algun que otro clasico rock. Lo pasamos genial. Lo mas divertido de este campamento fue que al entrar por primera vez en nuestro ger captamos inmediatamente el intenso olor de perro mojado o algo incluso peor. Nuestras peores sospechas se cumpieron cuando la amable señora mongola entro a encendernos la – en teoria – estufa de leña y al abrir la tapa superior comprobamos que el combustible no era otro que mierda de camello seca, por lo que estuvimos toda la noche prendiendo caca con un mechero: no todas las experiencias han de ser misticas para que calen hondo. Tras la fiesta de la noche anterior y todos los kilometros a la espalda, nos apetecia realmente volver a Ulan Bator y tras una breve parada en lo que los lugareños denominaban ‘rock formation’ (una vasta extension de formaciones de rocas en capas horizontales, genial para fortalecer los gluteos) volvimos a bajarnos del jeep, definitivamente esta vez, en la puerta de nuestro albergue, con una camita blanda y una ducha con baño esperandonos con los brazos abiertos…


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Responses

  1. Precioso, precioso, precioso
    Peazo viaje os estais dando, cuando sea mayor yo tambien lo haré.
    cuidaros y recibid abrazos pasaditos por agua, aqui ya llego el otoño gallego.

  2. Increibles las fotos!!! y por supuesto las historias que las rodean…
    Ánimo chicos!!

  3. Cuánto he disfrutado leyendo vuestro periplo mongol.Me he reído mucho y también me he emocionado.No puedo ocultar cierta envidia.Nos tranquiliza saber que estáis cumpliendo un sueño y nos transmitís muy buen rollo.Preciosas las fotos Nené.Muchos besos Michos.

  4. Desde que empece a leer el post se me puso una sonrisa de oreja a oreja entre carcajada va y carcajada viene que me lo he pasado pipa. Lo he repasado y sigo igual. Creo que no voy a aburrirme nunca de releerlo y cuando no este en mi mejor momento vendre a este post a recuperarme.
    Y es que lo mejor de todo es que no está inspirado en un caso real como diria la intro de una peli. Es la vida real que la estais viviendo. Una aventura juntos que os unirá para siempre más que cualquier papel o ceremonia pagana o religiosa.
    Gracias por estar ahí y poder contarnos en tiempo real lo felices que sois.
    Yo sigo :c))

  5. Jo-er!
    Gracias por hacernos vivir vuestro viaje con esta intensidad. Mientras leía esto se me heló la nariz, se descongeló gracias a los vapores del vodka, me deslumbré con la puesta de sol…
    A ver si ahora, en cuanto me saque esa arena tan fina de las botas, tengo moral para ponerme a currar. Esperemos que antes de que vuelva la gente a la oficina se vaya este olor a mierda de camello quemada.
    Gracias por todo!

    • para la mierda de camello, mejor frotar en seco antes de limpieza con agua y jabón.

  6. Me impresionan muchas cosas, pero lo que más el que os encontréis constantemente con otros descerebrados como vosotros de paseo por el mundo. Todavía quedan locos, por fortuna. ¿Qué mola más, la gente o los paisajes?¿Los paisajes con gente?¿La gente construyendo paisajes?
    Seguid bien, nos encanta vuestra vida.

  7. O da canción de móvil de Bisbal matoume! Unha pregunta, ¿fai calor ou frío no desierto do desierto? porque se vos vé moi abrigados.

    Que maravilla estar no medio da nada, e encontrase xente maja como os holandeses.

    Xa estou impaciente pola vosa próxima historia. Esto é mellor que ver Perdidos.

    Un abrazo moi forte from where sky is always grey.

    • outra cousa, ¿que é o paisano do poster da foto na que estades durmindo? porque vaia susto ó despertar e encontrarse eso de frente!

  8. Puf… Tres días he necesitado para acabar de leerlo… Hahaha! Y encima, ¡ya os han dicho todo! Bueno, os insistiré en que cuidéis muy mucho a las amistades que vayan surgiendo, que a la vuelta pienso acoplarme a alguna visita de rigor… 😀

    ¡Seguid así!
    Y yo serguiré asá… 😉

    – Mamá… Estoy embarazada.

    -¡Pero hija! ¿Dónde tenías la cabeza?

    – En el volante del coche, ¿por?

  9. Hola, viajeros!

    La verdad es que poco tengo que añadir a lo que dijeron papá y lolis en sus posts.
    Cada relato vuestro es impresionante y divertidísimo: le he enseñado vuestro blog a varias personas y alucinan, creo que debería leerlo mucha gente.
    Y ya les gustaría a muchos escribir así y conseguir transmitir tantas sensaciones como vosotros (se nota que Dylan, Springsteen y todos los libros de filosofía que te has leído han servido de algo).
    Algunas noticias de España: en fútbol le ganamos 3-1 a Lituania, el Barça de baloncesto le ganó ¡¡a los Lakers!!, Vargas Llosa Nobel de Literatura, mamá ha ido a ver a Joaquín Sabina, Alice Cooper tocará en Santiago (y probablemente iré a verlo), los mineros de Chile serán rescatados mañana, hoy se cumple el 70 aniversario de John Lennon, Gina le explotó a Markitos con los dientes una pelota de Pocoyó…Vamos, todo muy aburrido por aquí.

    En fin, me despido hasta la próxima.
    Muchos besos.

    P.D: Viendo vuestras fotos y leyéndoos entiendo a qué se refiere bruce cuando dice aquello de “Big wheels roll through fields where sunlight streams…meet me in the land of hope and dreams”


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