Posteado por: Benjamin | 10 noviembre, 2010

El molde chino

Echo de menos el cola cao. Tras los seres queridos es lo que mas extraño, tanto al comenzar, como al despedir cada jornada; incluso hacerse con un simple vaso de agua puede resultar una ardua tarea si consideramos la predileccion de los chinos por la variante caliente del liquido elemento con temperatura cercana a la de fundicion del plomo. Ellos no beben durante las comidas (algo incomprensible si tienes cierto amor por tu esofago teniendo en cuenta las cuatrocientas guindillas con las que aderezan sus platos) y, haciendo un esfuerzo, te sirven unos pocillos de agua hirviendo para que acompanes con tu, ya de por si sofocante, eleccion del menu. Eso si, el te es omnipresente y a todas horas puedes ver a chinos con sus recipientes portatiles de plastico llenos de esta bebida (hasta que no te acostumbras no son muy agradables de ver ya que da la impresion de que estan transportando alguna viscera sobrante en formol). Aparte de estos pequenos detalles, nos estamos adaptando bastante bien a las costumbres locales; incluso con algunas me siento mas comodo que nunca pudiendo, por ejemplo, dar rienda suelta a mi vena lirica eructil, quedandose muchos viandantes chinos gratamente sorprendidos de mi riqueza de bemoles y sostenidos. Eso si, el tema de los gargajos sigue sin contar con nuestra simpatia; de hecho, hace unos dias, al recoger nuestra mochila del suelo -donde la habiamos dejado tras un momento de descanso-, el destino (o un chino con severos problemas bronquiales) quiso obsequiarnos con la imagen de una flema autoctona pegada en la base de nuestra querida bolsa de viaje. No creo que haya de añadir mas, excepto que Marichi casi regurgita el desayuno. Los chinos viven con una sempiterna carraspera, pero el truco esta en tener los suficientes reflejos para no coincidir en medio de la trayectoria del esputo durante su viaje hacia la via publica (reconoceras su inminencia por el sonido que les precede, recordais el Pantano de Fuego?). Incluso hemos bautizado con un palabro de nuestra invencion una clase genuina de expectoracion de la gente local: el estornudajo – mitad estornudo, mitad escupitajo. Impactante. Se que me estoy explayando con este tema, pero creo que representa fielmente el ‘background’ en el que se desarrollan el resto de las cosas en China y puede servir para que os hagais una idea.

En lo que a itinerario se refiere, dejamos Pekin con pena en el corazon y cogimos un tren nocturno hacia Datong. La tercera clase volvio a ser nuestra eleccion y certificamos las primeras diferencias respecto a los trenes rusos, ya que las literas aqui estan dispuestas en dos columnas de tres camas cada una (al estilo español, creo) pudiendo dejar tus bultos en los estantes del pasillo. Si tenemos en cuenta que la talla media de los chinos difiere considerablemente con la de los rusos y que los ingenieros locales tuvieron eso en mente cuando diseñaron los vagones, tenemos como resultado un tren, en tres palabras, incomodo del copon. Habiamos leido en nuestra guia que, en lo que se refiere a turistas, el Sr. Gao es quien cortaba el bacalao en Datong, ofreciendo visitas guiadas muy baratas a los lugares mas importantes de la zona. Lo que la guia no mencionaba era que montaba guardia permanentemente a la salida de la estacion de tren para poder captar a la mayor cantidad de mochileros todavia desorientados hacia su oficina. Por eso cuando nos abordo a las seis de la mañana bombardeandonos con la tipica monserga te-vendo-un-rolex-por-dos-leuros a poco estuvimos de soltarle un uppercut directo a la mandibula. Evidentemente, todavia no sabiamos que se trataba del Sr. Gao; lo supimos horas despues cuando reparamos en el nombre escrito en la tarjeta que nos habia dado por la mañana por si cambiabamos de opinion. Tuvimos que descartar nuestra primera y segunda opcion de alojamiento ya que, sencillamente, sendos lugares ya no existian y, claro, nos enteramos una vez nos habiamos pateado todo el camino con los macutos a la espalda. Vivan las ediciones actualizadas de las guias de viaje. Pero estabamos de suerte, ya que sobre los cimientos de uno de los hostales desmantelados se erigia ahora un moderno hotel con puerta giratoria a la entrada, pasillos enmoquetados sin chinazos de colillas, ascensor ambientado con los grandes exitos de Kenny G. e incluso el panel en recepcion que muestra la hora en Paris, Nueva York y Bohadilla del Campo. Y no estaba mal de precio. Lo divertido fue que tras relizar el check-in y una vez hubimos subido a dejar nuestras cosas no pudimos creer que la habitacion fuese tan barata y tuvimos que regresar a recepcion para cerciorarnos de que no nos habiamos dejado ningun cero en el tintero. El centro de la ciudad solia ser un ejemplo de conservacion de la arquitectura tipica hasta que algunos visionarios decidieron levantar el pavimento y poblar toda la zona de bulldozers para convertir aquel evocador lugar en un aborto de centro comercial urbano con cabida para escaparates de las marcas mas ‘in fashion’; eso si, que no falte el templo de dos mil años de antiguedad al lado para darle mas solera al trapito que me he comprado en Dolce & Gabbana. Un par de paseitos para encontrar un sitio donde conectarnos a internet (cosa dificil, ya que en la mayoria de los cibercafes tienen vetada la entrada a occidentales) y poco mas. Un detalle que rozo el surrealismo fue el abordaje que sufrimos en plena calle por parte de una pareja de emocionadisimos chinos que nos rogaron hacerse una foto con nosotros para despedirse despues dando saltos de alegria y casi con lagrimas en los ojos por haber conseguido ese preciado trofeo digital (como si fuesemos el Pitt y la Jolie). El observador observado.
En nuestro segundo encuentro con el Sr. Gao ya no se nos veia tan ufanos y decidimos contratar con el un tour para visitar el impresionante Monasterio Colgante (construido literalmente en la pared de un acantilado y en el que se te erizaban los pelos del culo al sentir el balanceo de los pilares de madera que lo sustentaban) y las cuevas de Yungang (si te apetece verle el careto a mil budas a la vez excavados en piedra has ido al sitio adecuado -riete tu del tunel que se curro el doctor Flammond con solo una cuchara). Tambien nos consiguio los billetes y alojamiento barato en nuestro siguiente destino y si no le llegamos a parar los pies se nos presenta con un borrador de nuestra declaracion de la renta; definitivamente era el Sr. Lobo version china). Mencion especial para Vincent y Goony, una pareja muy simpatica de holandeses (otra vez) con los que pasamos unas horas muertas muy agradables en el bar que improvisamos en el hotel.

Tras un placentero viaje en el bus de la guasa – con chinos improvisando plazas hasta en los portamaletas y escupiendo en el interior del vehiculo para darle su propio toque personal – llegamos a Taihuai, un pueblecito en una zona llamada Wutai Shan. Alli conseguimos regatearle unos pocos yuanes al dueño del tinglado para pasar unas noches en un acogedor agujero del que ni siquera te dan las llaves (cada vez que quieres entrar y salir de tu cubiculo has de hacerselo saber al staff del hotel, conformado unicamente por una joven con el don de surgir de repente de donde menos de lo esperas) y en el que volvimos a disfrutar de la curiosa distribucion de los sanitarios orientales, en los que taza, lavamanos y ducha estan completamente integrados en un ambiente multifuncional pudiendo cagar, ducharte y sacarte los pelos del entrecejo simultaneamente. Lo que nos perdemos los westerners. Un rio dividia el pueblo por la mitad, siendo una de las orillas lo mas parecido a una campana extractora que no se ha limpiado en lustros y otra, en cambio, un pequeño reducto de casitas tradicionales a ambos lados de un camino de piedra con matojos de hierba aflorando por los surcos y rendijas de la roca, consecuencia del paso del tiempo. Sin duda lo mejor del downtown. A las afueras hicimos un par de expediciones a sendos monasterios budistas, construidos en lo mas alto de dos colinas en los que todavia vivian monjes, y pudimos observar de primera mano escenas de la vida diaria de oracion, asi como su colada de ropa interior. A uno de ellos se llegaba tras pegarse un tute de unos mil cien escalones casi del tiron, en los que por el camino te encontrabas a penitentes subiendo de rodillas mientras rezaban sus plegarias (los mas modernos llevaban colgando un transistor en el que sonaban algunos de los hits incluidos en LamaMix 2010). Huelga decir que desde arriba pudimos disfrutar de una panoramica envidiable del valle.

PingYao fue nuestro siguiente destino. Ciudad bastante turistica pero que todavia conserva el encanto historico chino con una ciudadela amurallada muy bien cuidada e incontables puestos, chiringuitos, negocios y demas, alla donde dirijas la mirada. Ejercia como maestra de ceremonias la imponente Torre del Tambor chantada en la encrucijada principal del pueblo. Tras acordar con el conductor una cantidad, nos cogimos la tipica vespino acondicionada con una pequeña cabina para transportar pasajeros para llegar a nuestro albergue. El trayecto fue tan emocionante que ese paso a ser nuestro medio de transporte preferente alli. El albergue lo regentaban el señor y la señora Deng y de el aprendimos la tecnica milenaria china de las bolas calientes, que no es otra cosa que darse de hostias en las piernas con una bola de billar al rojo para entrar en calor. Dimos casi la vuelta completa al centro dando un paseo por las murallas e hicimos un ejercico de voyeurismo al contemplar desde la seguridad y el descaro que reportan las alturas muchas situaciones sin ser vistos. Fue una gozada poder ver miles de mazorcas de maiz secandose al sol apelotonadas en los tejados de las viviendas.

En PingYao conocimos a Nuria y Javier, trotamundos afincados en Barcelona con los que compartimos un dia estupendo durante nuestra visita a Mian Shan, un paraje montañoso a varios kilometros de la ciudad. Lo mas emocionante de la jornada fue que la nieve hizo acto de presencia. Gracias a las malas condiciones climatologicas pudimos disfrutar casi en solitario en muchos tramos del camino de galerias interminables en la pared vertical de la montaña, escaleras hacia las nubes, desniveles brutales salvables gracias placas de metal clavadas en la roca para que fueses pasando de una otra, estilizadas pagodas solitarias casi engullidas por la niebla, cascadas con dragones de piedra, senderos serpenteantes… y todo con el moco congelado!

Y vamos que nos vamos a Xi’an, con su barrio musulman a rabiar de gente en el que las dos y las cuatro ruedas se funden con los transeuntes en una especie de caldo en ebullicion, con el ansia de avanzar a cualquier precio como unico combustible. Un lugar perfecto para recorrer en bici, como hicimos. La ciudad no tiene mucho que cautive, pero ahi estan los guerreros, tan solo a unos pocos kilometros. La verdad es que todavia estoy asimilando lo que la visita significo para mi. El complejo te deja frio e indiferente ante tanto cemento y souvenir y se nota que fue construido a la carrera poco despues del hallazgo para poder rentabilizarlo lo antes posible. La masiva afluencia de visitantes tampoco ayuda a crear atmosfera y la excesiva distancia a la que has de contemplarlos es una pequeña decepcion. No niego que, en conjunto, sea impresionante, pero reconozco que varios tramos de hangar los camine con el mono con platillos en mi cabeza: habia mucho de lo mismo. Afortunadamente, algunos de los guerreros estaban expuestos en vitrinas en los pasillos interiores del hangar y ahi si pude apreciar los detalles. Pense en el colegio, cuando en la clase de manualidades tenias que hacer tu figurita de arcilla. En aquella epoca, la veneracion hacia el emperador era tal, que decidieron moldear miles de figuras con forma de guerrero para que su legado fuese eterno. Hay diferencias entre una pieza y otra, pero en esencia son practicamente iguales. Le doy al tarro y pienso en que quiza los chinos de hoy en dia, tambien hayan salido todos de un mismo molde, de manera similar a los de terracota, preparados para montar guardia eternamente. El problema es que hace tiempo que estan huerfanos de emperadores, y ya no recuerdan por quien o que han de velar.

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Responses

  1. Benjamin, de aquí al Best Seller… ¡Un paso! 😉

    Marichi, ya sabes lo que te voy a decir, ¿verdad? Bueno, sin prisa pero sin pausa…

    ¿Cómo se dice espejo en chino?
    ¡Ai toi! 😛

  2. Hola, chicos!
    Estamos aquí Sandra y yo en el McDonalds de Área Central leyendo vuestras aventuras.
    La gente nos mira raro cada vez que nos partimos de la risa cuando mencionáis la afición de los chinos a los estornudajos.
    Eso sí, Sandra no pilla tus referencias cinéfilas (Sr. Lobo, el Pantano de Fuego, el doctor Flammond)… pero aquí estoy yo para ilustrarla.
    Oye, ¿qué pasa que no escribiste sobre Shanghai?¿Por qué en los cibers estamos vetados los occidentales?¿Es por censura?
    Noticias de España: Leire Pajín, ministra de Sanidad (no, no es coña), el Papa estuvo en Santiago (y yo lo ví pasar a toda hostia en su Papamóvil), el Depor se recupera (2 victorias seguidas lo alejan de la zona de descenso), Fernando Alonso puede ser campeón este finde en Abu Dabi, los marroquís le están dando mucha caña a los saharauis, Bruce Springsteen saca la semana que viene la famosa caja conmemorativa del “Darkness”, con 3CD+3DVD…
    Un abrazo a los dos.
    P.D: Cuando me tome un colacao pensaré en vosotros…

    • Hola, Iñaki! Te responde Marichi, que tu hermano esta aun planchando la oreja.

      Lo de Shanghai va en el siguiente post, que vamos a publicar a la de ya. Lo de los occidentales en los ciber no hemos conseguido saberlo aun. Lo que si sabemos (y tu seguramente tambien) es que el tema de Internet en China esta supercontrolado, hay una especie de Gran Hermano u ojo de Sauron que sabe hasta si te metes a ver un antiguo video de “Con mucha marcha”. Por eso al entrar al ciber te piden tu “DNI” chino y, claro, nosotros de eso no tenemos. De ahi que no nos dejen entrar.

      Nos encanta tu fidelidad -y la de Sandra. Ya hemos visto que publicaste nuestro blog en tu perfil de Facebook. Un puntazo.

      Un beso muy fuerte de mi parte y un ronquido de parte de Mon.

  3. Què tal Michos!!
    Mientras Marki duerme a mi lado en el sofá y Javier cabecea un rato,os dedico unas palabritas.Me acabo de reír muchísimo con este post.Pero estos chineses de qué van?Creo que lo de prohibir la entrada a occidentales es por que les incomodan nuestros ojos.He oído decir por ahí,que les recordamos a las vacas.jejejejeje.Noticias de la Coruña:Un fuerte temporal rompe(otra vez) la balaustrada del paseo marítimo y se carga el puerto exterior;la calle General Sanjurjo se llama desde hace unos días Avenida de Oza;Mamá se va a ver a Miguel Ríos la semana que viene…..

    Nené,te echo de menos y ahora va en serio.Pasapacasa!!!!

    Un beso de Marki.

  4. ¡¡Como echaba de menos tu estilo y tu forma de diseccionar y analizar!!. Porque cuando leo tus posts estoy a tu lado conversando animadamente como solemos hacer, no voy a decir soliamos.
    En España acostumbramos a llamar chino a cualquier oriental de ojos rasgados, cosa que se que les duele a los japoneses pues a pesar de adoptar y adaptar la escritura china y tambien la arquitectura son completamente distintos. Su aislamiento secular hizo que incluso hoy perduren costumbres tan sanas como la limpieza extrema y la cortesía entre otras. Lo primero les libra de muchas enfermedades contagiosas… Pero de esas diferencias ya hablaremos cuando esteis de vuelta en casa naturalmente despues de haber visitado Japon.
    Un beso a los dos y un fuerte abrazo.

  5. ¿Nótoche un pouco melancónico ou é cousa miña? ¡Veña, ese ánimo! pensa que é posible que non volveredes a facer algo así nunca máis. Un abrazo

    • Ola, Ivanciño! Non te preocupes, que non e melancolia, simplemente ollo critico. Estamolo a pasar brutal, pero tamen temos tempo para darlle un pouco a cabeza, que tamen esta ben.

      Unha aperta forte.

  6. Esta vez no he podido de parar de reír…. al menos os tomáis con humor el camino.

    Benjamín, por aquí somos unánimes en que lo tuyo es escribir!!! nos dejas maravillados con tu estilo.

    Un beso chicos!!

  7. aloha viajeros
    nuevament alegres con vuestras aventuras.
    Cuidarsen no vayais a empezar con estornudajos.
    sos añora
    apretas

  8. Impresionante esa especie de Cuenca china, los budas escavados en la roca y sobre todo acojonante esa pasarela anclada a plena roca que parece salida de Indiana Jones. Congratulations again.

    • Hola, Poda. Aun no hemos conseguido descifrar tu identidad, nos desborda la curiosidad, alumbranos!

      Gracias por leerte el blog de cabo a rabo!

      • Dani, de Málaga.

      • Ostias, Dani! Que sorpresa! Y como has llegado a nuestro blog? Que guay! Jaja.

        Nosotros acabamos de estar echandole un vistazo al tuyo (al que hemos llegado clicando en tu nombre, fijese usted). Esta muy bien: yo siempre quise llamarme Topanga, aunque Benjamin prefiere llamarme Pechitos.

        Un abrazo fuerte de parte de los dos.

  9. Hola chicos, soy Merce, la madre de Bea.¡no tenía ni idea de vuestro blog¡ Me encanta. Benjamín, dedícate a la literatura narrativa, es lo tuyo.
    Bueno solo quería saludaros y desearos que lo paseis estupendamente (que ya veo que si).
    Disfrutarlo. Un besazo para los dos

    • Jolin, Merce, esto si que es una sorpresa! Veo la sombra de Ledi detras de todo esto… jajaja!

      Me alegro de que te guste el blog, la verdad es que fue una idea guay hacerselo.

      Un abrazo fuerte.

  10. Pues no he tenido ocasión de recomendarle la lectura de vuestro blog a Mercedes, asi que ha tenido que ser cosa de su querida hija.
    Qué alegría, cada día tenéis más fans!
    Por cierto, me encantan vuestras palabrejas (estornudajos…jajaja).


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