Posteado por: Marichi | 1 febrero, 2011

Yunnan y sus tribus

Lijiang, en la provincia de Yunnan (al suroeste de China), es una ciudad preciosa -patrimonio de la humanidad- de calles adoquinadas, canales y rodeada de montañas, a 2.500 metros de altitud; pero padece un síndrome común entre todos los lugares turísticos, el de parque de atracciones. Todo esta preparado para y, en muchos casos, por el turista. Lleno de tiendas, hoteles, restaurantes ‘western style’… pierde mucho de su encanto. Hubimos de pasar allí casi un mes en el que celebramos el cumple del recién operado, nuestro aniversario, Nochebuena, Navidad, Nochevieja y Año Nuevo. Así que cuando por fin Benjamín se encontró mejor y pudimos irnos, hicimos las maletas con bastante gusto. Hemos de decir que en el albergue en el que nos alojábamos, Mama Naxi, nos trataron como en casa. Mama, la matriarca del clan, haciendo honor a su nombre, nos preparaba sopitas calientes y nos daba algunos mimos. Estando en el hospital, vinieron a vernos con flores y frutas y, por el cumple de Benjamín, le llevaron una tarta.


Los Naxi son la etnia del lugar, hermanada con los tibetanos -comparten rasgos, tradiciones, música, comida…; de mujeres trabajadoras, grandotas, que son las que llevan los negocios, y hombres enclenques y más bien vagos. En su día fueron una sociedad matriarcal, pero el progreso llegó y se dejaron llevar por él. Sus vestimentas son muy coloridas y llevan a los niños más pequeños colgados permanentemente a la espalda. Esto último no lo hacen sólo las madres, sino que se turnan entre los miembros de la familia.


En Baisha, un pueblo al lado de Lijiang, fuimos a visitar al Doctor Ho (87 años aprox.), un experto en medicina tradicional china y hierbas medicinales. Viene gente desde todos los rincones del mundo en busca de su consejo. Tiene su consulta en el pueblo y atiende a la gente de forma desinteresada (siempre le puedes dejar ‘la voluntad’). La casita en la que atiende a la gente está rodeada de noticias de periódicos en mil idiomas que tratan sobre él y su hijo -y sucesor- no se deja en el candelero ni uno solo de todos los programas de TV en los que ha salido. Es algo abrumador, pero una experiencia, no cabe duda (sólo con tomarme el pulso supo que estaba con la regla, ¿casualidad?, nunca lo sabremos…).


Desde Lijiang partimos hacia el lago Lugu. Los separan solamente unos 250 km., pero el trayecto en autobús duró diez horas por carreteras de montaña, con tramos en obras (nota: en China, aunque una carretera esté en obras dejan pasar al tráfico igualmente), desfiladeros a los lados, sin nada parecido a un quitamiedos, con una altitud mayor a 4.000 metros en algunos momentos y por donde no pasan dos camiones a la vez. Todo esto en un autobús de los de 50 plazas, que pesan chiquicientasmil toneladas. Los camiones volcados a lo largo del camino no ayudaron mucho a tranquilizarnos. Yo ya me había levantado con fiebre esa mañana y el viaje no hizo más que empeorar la situación. En conclusión, me pasé los siguientes tres días en cama con fiebre y un trancazo interesante. Las friegas y los cariños de Benjamín podrían haber hecho algo de no ser por la temperatura bajo cero de la habitación.


Cuando por fin salí de la cama, pude ver que el sitio era alucinante. Luoshui, el pueblo en el que nos quedamos está literalmente pegado al lago, casi encima. Además estábamos en temporada baja y éramos los únicos viajeros. Daba la sensación de que todo estaba como adormecido y esperando a la próxima temporada. Casi cuando estábamos a punto de irnos llegó al pueblo una pareja suiza que llevaban viajando en su bici seis años. Escuchamos embobados y alucinados sus historias y nos despedimos de ellos con algunas ideas rondándonos la cabeza (mamá, no te asustes); siempre pasa cuando escuchas a otros viajeros, ojalá se pudiera vivir más de una vida.


En las orillas del lago vive una etnia -los Mosuo- que alguien dio en llamar “la última sociedad matriarcal del mundo”, no sé hasta qué punto es cierto o no. Encontramos un artículo de El País de hace unos cuantos años que no está nada mal, dejamos el link por si a alguien le mola leerlo (malévola, esto va por ti): En el lago Lugu mandan ellas.

Otro viaje como el de ida (que se nos hizo mucho más llevadero, estamos hechos unos McGyver de la vida) y una noche más en Lijiang (no habíamos tenido suficiente) antecedieron a nuestra llegada a Dali, el siguiente destino. Un poco parecido a Lijiang en lo que concierne al síndrome Disneylandia, con la diferencia de que allí las abuelas se ganan el pan vendiendo marihuana a los turistas. Según nos contaron unas canadienses residentes en China, la pena por fumarse un canuto es el corte de todos los dedos y finalmente de las dos manos: un total de doce cortes, para mayor agonía del porreta. Como siempre, es difícil conocer la veracidad de estas afirmaciones, pero es como para pensárselo. Los chinos lo tienen muy claro, me parece a mí, porque no hemos visto a ni uno dándole al vicio.


Conviene saber que, de las 56 minorías étnicas reconocidas por el gobierno de China, 20 residen en Yunnan, así que Dali también tiene la suya, los Bai. No tenemos fotos de ninguna de ellas porque somos unos tontos muy tímidos, prometemos ser un poco más valientes a partir de ahora; pero, para los que estén interesados en ver qué pinta tienen los Naxi, los Mosuo o los Bai, en Internet hay fotos muy buenas. Lo que más me gustó de Dali -a Benjamín le horripiló- fue la arquitectura propia de los Bai: casas blancas con franjas de dibujos en azul marino-grisáceo en la parte superior. Es difícil de imaginar, pero son una chulada.


La última parada en Yunnan -y en toda China- fue Kunming, la capital de la provincia. Allí pasamos unos cuantos días haciendo el visado para Vietnam, mandando una caja a casa, etc. Temas burocráticos aburridos y a los que ya no estamos acostumbrados, viviendo a tope -como estamos haciendo- “The unemployed life”. En Kunming no hay gran cosa que hacer (en los alrededores sí), para qué nos vamos a engañar, así que pasamos horas comiendo, viendo pelis, jugando al ping-pong y a los dados, en el bar y, de vez en cuando, saliendo a pasear.


El día 25 cogimos el autobús hacia la frontera y, a pesar de todo lo que he despotricado de los chinos y sus maneras y de lo aburrido del último mes -con el postoperatorio y eso-, sentí algo que no había sentido ni cinco meses antes, cuando despegamos desde Alvedro: nervios y cierto pesar, como si me estuviese alejando de casa hacia lo desconocido. Y es que tres meses y medio en un país no es moco de pavo. ¿Será verdad que les voy a echar de menos?


Anuncios

Responses

  1. No me puedo creer que hayas sido tan freaky de borrarlo y volverlo a crear porque saliera Benjamin como autor… Hahaha! Si, yo haría lo mismo.
    Por cierto, esa peluca de pilingui… ¡ME LA HAS COPIADO! Y hablando de pilinguis… ¿Qué haces ya en Vietnam? ¿Por qué no respondes mis mensajes pilingui? Take care!

    Está una pilingui testificando cuando le pregunta el abogado:
    – Pero entonces, ¿cuando se dio cuenta usted de que había sido violada?
    Y ella, secándose las lágrimas responde:
    – ¡Cuando me devolvieron el cheque!

    • Elena, sabes perfectamente que SI, soy asi de friki. No hablemos de quien copio a quien… plagiailusionesdetodalavida!!

      Que mensaje no te he respondido? Estamos en Vietnam y mañana, si todo va bien, es nuestro primer dia de playa: yeeeeeehaaa!

      Jijiji! Besotes!

  2. Cada uno tiene su estilio literario. Si lees cerrando los ojos podras oir sus voces muy diferentes y sin embargo tan complementarias y bien conjuntadas. Por eso a dúo suenan tan bien.
    En China quedo sangre de ambos y el sentimiento al abandonarla puede ser diferente.
    Vietnam ya es otro cantar. La gente rie porque ya ha llorado todo. No quedan lagrimas. Humildes pero risueños y sobre todo hermosos/as.

    Casi como vosotros dos.

    Nguyen Van Papo.

  3. Bueno,bueno,que no se os vaya la olla con lo de las bicis,eh?Vamos a tranquilizarnos.Estoy de acuerdo en que a veces nos ciegan las vivencias ajenas,pero amodiño….que aún os queda mucho turrón “polo mundo adiante”.Marichi,mi madre no te hubiese reconocido nunca con esa peluca,te favorece mucho.
    Esperamos ansiosos vuestro próximo post.Cuidaros mucho.Besiños.

    • Lolis, no te preocupes, lo de las bicis no va a pasar (al menos, no por ahora… jajaja). La peluca mola a saco, lo se; me la compre en Hong Kong, pero llevaba una vida soñando con ella =)

  4. Pues para el tema de la aventura en bicicleta me apunto, que me he comprado hace un par de meses una que te cagas por la pata abajo…
    Iba a pedirte que me trajeras un poco de marihuana de por ahí (para un amigo, claro) pero, después de lo leído, casi que no…
    Algunas noticias de por aquí (aunque ahora que tenéis ordenador debería suprimir esta sección, porque ya estaréis enterados de todo): rebelión en el mundo árabe (Túnez y Egipto piden democracia y muere mucha gente), Rubalcaba será, casi seguro, el candidato del PSOE en las elecciones, se inauguró, ¡por fin! la Ciudad de la Cultura en Santiago, aunque seguimos sin saber para qué servirá, el Madrid y el Barça jugarán la final de la Copa del Rey y Javier Bardem y Penélope Cruz han sido papás, y además a él lo han nominado al Oscar por su papel en “Biutiful”.
    Y, por primera vez en mucho tiempo, me ha decepcionado una película de Clint Eastwood: muy floja la última, pero es que mantener el nivel de “Gran Torino” era imposible.

    Espero con impaciencia vuestras noticias desde Vietnam.
    Un abrazo a los dos.

  5. Acabo de leer vuestro último post junto a yankita, que como todo el que los lee se muere de envidia. Lo que más le ha gustado es la pena que ponen por fumar porrros. Literalmente ha dicho: ” mejor iria este pais si aprendiesemos de los chinos”.

    Ya me explicaras lo de 6 años en bici, pero en correo privado, que te traigo por una oreja desde el tibet.

    Muchos besos de todos. Tenemos ganas de veros y de que nos conteis personalmente más peripecias.

  6. Gracias por el enlace. Desconocía la existencia de esa remota sociedad matriarcal. Es curioso, matriarcado o patriarcado, las mujeres curran como mulas siempre…Al menos en este caso son sujeto activo de la propiedad, y no objeto, como ocurre tantas veces.
    Bicos mil!


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: