Posteado por: Marichi | 27 febrero, 2011

Cinco días en Saigon y otros cuentos

Llegamos a Hue desde Hanoi en un autobús de camas; medio de transporte que juramos no volver a utilizar desde nuestra experiencia en China -a veces la vida no te da otra opción. Hue estaba gris y lluviosa. Después del frío que nos había hecho en Hanoi y la bahía de Halong empezábamos a pensar que lo del calor tropical del sudeste asiático era un mito (aprovecho para decir esto estando en camiseta de tirantes y mini-shorts mientras desayuno en la terraza de nuestro alojamiento en Kampot, Camboya). Ahí decidimos que, después de Hoi An -parada obligada a poco más de cien kilómetros al sur de Hue- tiraríamos directamente para Saigón, saltándonos todo lo que hay entre medias, y allí poder cocernos en sus más de 30 grados.

Hue es la antigua capital de Vietnam y está dividida por el río Perfume, por el que tuvimos el placer de navegar y pararnos a visitar algunas tumbas de miembros de la antigua dinastía Nguyen que parecían sacadas de El Libro de la Selva. Esto lo hicimos con un baratísimo tour contratado (no somos nada partidarios de los tours, pero es que en Vietnam todo es más barato de este modo). Por supuesto, no todo iba a ser tan fácil y se montó una buena tangana cuando se supo que teníamos que pagar la entrada de los sitios que íbamos a visitar y que, según se nos había informado previamente, eran gratis por ser fin de año. Y sí, eran gratis, pero sólo para los vietnamitas. Hubo gritos, tensiones, intentos de boicot, enfrentamientos con el personal de seguridad de alguna de las tumbas… un espectáculo. Además, los vietnamitas hicieron gala de su eterna generosidad cuando sacaron la comida (incluída en el precio, claro) consistente en una cucharada de arroz y una rodaja de pastel de… tadaaam, ¡arroz!

En Hue, como he dicho antes, pasamos la noche de fin de año y año nuevo (el chino, claro) y conocimos a gente muy maja: una pareja de granjeros-jardineros austríacos de vacaciones en Vietnam y una pareja gallego-francesa (ella gallega, él francés) con los que intercambiamos pareceres, momentos de tensión en el barco y, sobre todo, pelis (prácticamente volcamos nuestro disco duro del ordenador en el suyo y viceversa). Gracias, Guillaume y Lúa. Ellos también tienen un blog de su viaje por Asia –Asiamonamour-, en francés y castellano, para quien le apetezca leer las cosas desde otro punto de vista. Y, sí, nos hizo una ilusión encontrarnos a una gallega…


A continuación de Hue, pasamos unos días en Hoi An, donde salió el sol, nos iluminó el corazón y pudimos -¡bieeen!- ir a la playa. Hoi An estaba mucho más inmerso en la celebración de fin de año que Hue: todo decorado, puestos de feria, tíovivo, etc. Los puestos eran geniales y, en su mayoría, consistían en algún tipo de juego de suerte o de puntería en el que, de premio, te regalaban una lata de Coca-Cola o un paquete de chicles. Cada día íbamos a tomar pasteles a un par de sitios que los hacían de rechupete. No sé si habíamos mencionado que los asiáticos (por lo menos en los sitios que hemos visitado hasta ahora) no tienen santa idea de hacer postres y dulces en general; el simple hecho de encontrar una buena chocolatina (siempre importada) nos alegra el día.

El sitio es increíble, aunque muy turístico y realmente disfrutamos nuestros paseos. Allí visitamos las ruinas de My Son, que algunos llaman “Angkor Wat en miniatura”, infestadas de turistas (que pensarán lo mismo que nosotros) que hacen que el sitio pierda todo el encanto. Espero, por favor, que Angkor Wat no sea así.

Y, a pesar del buen tiempo de Hoi An, decidimos seguir adelante con nuestros planes de ir a Saigón directamente; a donde llegamos, adivináis bien, ¡en un autobús de camas!

Saigón -también conocido como ciudad de Ho Chi Minh o, en términos viajeros, HCMC (Ho Chi Minh City)- es la ciudad más grande de Vietnam y la más fiestera. Nosotros teníamos el hotel en medio de todo el meollo del asunto y, realmente, era como dormir cada noche dentro de un bar (sólo echábamos de menos el olor a tabaco). Allí compartimos una habitación privada, por razones meramente económicas, con Maggie, una americana afincada en Pekín de vacaciones en Vietnam y gran compañera de habitación.

Allí tuvimos una buena ración de las típicas cosas que no te puedes perder en toda gran ciudad que se precie: mercados, museos, barrios con encanto… Pero, sin lugar a dudas, lo que más nos impresionó fue el Museo de los Vestigios de la Guerra, lleno de fotos y relatos estremecedores y muy explícitos que consiguieron que saliésemos los dos de allí moqueando y dándole a la cocorota. Qué mejor sitio para probar armas químicas y saltarse todo el reglamento internacional en cuanto a leyes militares que un rincón tropical, pobre y olvidado infestado de comunistas. Y es que esa guerra, pensaban algunos, había que ganarla sí o sí.


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Responses

  1. Increible , ya estais en Camboya!!
    Supongo que no habra el jolgorio de Saigon que era el lugar donde los yankis iban a olvidar las penas (llegaron a ser mas de 1 millon en todo el sur). Al final ya se negaban a ir, rompian sus cartillas de soldado y desertaban a Suecia y Holanda, principalmente.
    Fue la ultima vez que los medios contaron la verdad sobre una guerra. A partir de ahi solo nos enseñan lo que les interesa.
    Ahora estamos atentos a lo que nos conteis de Camboya… Anghor Wat y Lon Nol.
    Besos a los dos!!

  2. Una cosita, lo del echar de menos el olor a tabaco de los bares supongo que será porque no sabéis que aquí tampoco dejan fumar! yo estoy muy contenta pero ahora se descubren nuevas fragancias en los garitos: rancio, cerrado, sobaco, orines…

    Muchos besitos para los viajeros!

    • Estamos al tanto de la nueva normativa, y hoy nos hemos enterado de lo de los 110 km/h en las autopistas. Se derrumba el pais!! Jajaja!

  3. Chicos!!!
    Me ha llegado un postal!! Me ha hecho muchisima ilusión, por cierto los pandas son monisimos y Correos muuuuy lentos,ha tardado 2 meses en llegar!!! Bueno tb es verdad q no miro el buzón muy a menudo…jeje
    Veo q os lo seguis pasando estupendamente, he de reconoceros que habeis superado con creces mis apuestas sobre vuestra resistencia como viajeros jejeje
    Os mando un beso enorme!!
    Bea

  4. Hola,
    Solo una pregunta. Son muy caras las plazas colgantes de los maleteros de los buses?, o vienen siendo lo mismo. Eso si estarán mejor ventiladas.

    Un saludito

  5. michitos………………..

  6. Mi envidia se transforma en odio a pasos agigantados… 😦
    Sip, ¡tengo problemas para describir cómo me siento! ¿Qué pasa?

    Eso es como el académico de la Real Academia de la Lengua que se encuentra haciendo el amor con su criada. En ese momento aparece su mujer:
    – ¡¡Pero querido!! ¡¡¡Estoy sorprendida!!!
    – No cariño, tu estás ASOMBRADA, el sorprendido soy yo…

    Si, malísimo, pero no sabía donde encajarlo… Mwahahaha! 😛

  7. Nos alegra saber que os gustó Vietnam.
    Un saludo
    Vietnamitas en madrid


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