Posteado por: Marichi | 5 julio, 2012

Borneo, la esperanza y la desesperanza

Desde pequeña, cuando mis padres me ponían aquella canción de los Zombies que decía: “Y yo te buscaré en las selvas de Borneo, en los cráteres de Marte, en los anillos de Saturno”, yo imaginaba que las selvas de la isla de Borneo debían de ser algo tan misterioso e impenetrable, que eran comparables con otros planetas desconocidos, ¡quería verlas! Deseo que se incrementó cuando en la universidad estudié Primatología y me hice amigaparasiemprewillyoualwaysbemyfriend de los orangutanes, perdonando la fealdad de los monos narigudos.

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Póster de la habitación en Kuching

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Mezquita en Kuching

Así que, en cuanto nuestro vuelo de Kuala Lumpur aterrizó en Kuching yo sólo podía pensar en que nuestros 10 días en la Malasia de Borneo y Brunei eran muy pocos y que debíamos aprovecharlos bien; y eso hicimos. En mi cabeza, Borneo era símbolo de naturaleza, selvas vírgenes, flora y fauna por doquier, así que no quería dedicar más del tiempo justo a las ciudades que, por razones técnicas, nos íbamos a cruzar por el camino. Ya desde el avión se podía ver la malla de palmeras que cubría la mayor parte del paisaje… y no, no es nada bueno.

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Parque Nacional de Bako

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Playa ideal para darse un baño “refrescante” después de un largo camino

Desde el autobús es difícil ver otro tipo de vegetación diferente a las palmeras: son plantaciones de aceite de palma. Este tipo de plantaciones, en auge porque este aceite sirve para la elaboración de biodiésel, están causando: deforestación, pérdida del hábitat de especies en peligro de extinción (se estima que, por causa de estas plantaciones, los orangutanes se extinguirán en 10 años), emisiones de gas de efecto invernadero… Aparte de violaciones de los derechos humanos en todos los países que cultivan aceite de palma. Para los que estén interesados en este tipo de cosas (que nos deberían interesar a todos), hay mucha información en Internet.

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Planta carnívora

En Kuching fuimos a visitar la Reserva Natural de Semenggoh, donde hay un centro de rehabilitación de orangutanes. Aunque los orangutanes están en semi-libertad y se alimentan “por su cuenta”, los cuidadores les ponen comida en unas plataformas dos veces al día para que, en caso de que tengan hambre, puedan comer algo allí. Nosotros fuimos a la hora del desayuno, que es cuando más probabilidades hay de ver algún ejemplar y tuvimos la suerte de ver al macho alfa (el hombre del parque nos dijo que llevaban como una semana sin verle), con sus imponentes mofletones. En todo el rato que él pasó en la plataforma, poniéndose morado a plátanos, ninguno de los otros se atrevió a bajar de los árboles, esperando a que se fuese.

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¿Cuándo me toca comer a mí?

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Sí, tienen los brazos más largos que las piernas

Al día siguiente fuimos al Parque Nacional de Bako, con la esperanza de ver algún mono narigudo. Aunque no pudo ser, tuvimos unos cuantos “encuentros moniles” con langures plateados, uno de los cuales nos dedicó una cálida meada; y, por supuesto, con los omnipresentes ladrones-macaco que esta vez nos vinieron gruñendo -son unos macarras- para que les diésemos la bolsa de plásico que llevábamos y que defendimos a capa y espada. Hicimos un par de rutas cortas de senderismo y, mientras esperábamos sentados y calladitos a ver si aparecía algún narigudo, salió un cerdo salvaje barbudo de entre la maleza olisqueando la tierra y pasando un mundo de nosotros (a falta de pan, buenas son tortas). Nos dimos un baño en la playita, con el agua, claro, a 150 grados y nos fuimos. Nosotros, que venimos del Atlántico, esto del agua-caldo no lo llevamos muy bien. Una cosa es el agua templadita del Mediterráneo, pero es que hay playas aquí en las que parece que el agua está a la misma temperatura que mi sudor, no mola…

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Langur plateado tuerto

Nuestra siguiente parada, a pesar de la insistencia de Benjamín en no hacerla, fue en Bandar Seri Begawan, la capital del Sultanato de Brunei; un pequeño estado en medio de la Malasia de Borneo que se mantiene gracias al petróleo. Aunque todo el mundo dice que allí no hay nada que hacer y/o ver, nosotros creemos que la parada valió la pena aunque sólo fuese por pasear por Kampung Ayer (un barrio levantado en las márgenes del río, donde todas las estructuras se mantienen sobre tablones de madera, sujetados con columnas de hormigón) a la salida del cole de los niños, que nos saludaban al grito de: “Hello! Welcome to Brunei!”. Lo incluí en la posición 2 de sitios visitados en este viaje en los que me gustaría vivir un par de meses para ver mejor cómo es la vida allí; sólo antecedido por una aldea perdida de Camboya.

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Mezquita Jame´Asr Hassanil Bolkiah, nos les gustan los nombres simples en Brunei

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Kampung Ayer

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Protegiéndose del sol

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Kampung Ayer por la noche

Los últimos días los pasamos en la aldea de Sukau, a orillas del río Kinabatangan, en Sabah, haciendo pequeñas incursiones en el río para ver la fauna local. Allí nos ratificamos en la idea de que necesitamos comprar una buena cámara porque, a excepción de los elefantes, que son suficientemente grandes como para que se vean bien, no pudimos sacar ni una foto decente de las decenas de animales que vimos; durante el día: aves rapaces, tropicales y zancudas, macacos de varios tipos, langures, monos narigudos ¡y un par de orangutanes!; durante la noche: martín pescador, búhos, nidos de golondrina, pitones ¡y cocodrilos! Mención especial merecen los elefantes pigmeos, endémicos de Borneo y que, aunque nosotros nos los imaginábamos bien pequeñitos, son sólo un poquito menores en tamaño -apenas se aprecia- que sus parientes.

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Siempre cerquita de mami

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El pelo a conjunto con el chaleco salvavidas

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Ellos no se tienen que preocupar por los cocodrilos

Nosotros hace tiempo que estamos en contra de los zoos y otras formas de cautiverio (con fines puramente lucrativos) de los animales, pensando aquello de: “El que quiera ver un león, que se vaya a África a verlo”. La cuestión es que, estando en la barca a escasos metros de los elefantes, con otras tantas barcas alrededor; todos mirando, hablando, haciendo fotos… mientras ellos comían; aquello tampoco parecía lo ideal, sino también un poco invasivo, una intromisión evitable en sus vidas. Pero este tipo de turismo es el pan de mucha gente y, supongo, una manera de evitar, a corto plazo, que se carguen la poquita selva virgen que queda en Kinabatangan, apretada entre plantaciones de aceite de palma. Nosotros pudimos ver con nuestros propios ojos cómo se quemaba a lo lejos una gran extensión de selva -que había sido previamente cortada- para establecer allí una plantación. ¿Cuál es la respuesta? ¿Alguno de nuestros lectores la sabe? ¿O se acerca? Aceptamos sugerencias.

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Seis de la mañana en la jungla

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Adán y Eva sólo se tapaban con una hoja

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Responses

  1. Como estoy de vacaciones tengo mas tiempo y a las 04:20 de la madrugada leo tu tranquilo post y me encantan esos monos narigudos como yo.
    Preciosas fotos, estáis muy guapos los dos.

  2. Hola, galleguiños por el mundo, Tigres de Malasia!!
    Ya sé que ahora andáis por Filipinas, esperamos impacientemente vuestro post. Al final nos ha dado suerte vuestro pelo rojo y somos campeones de Europa otra vez!!! (España va bien… en fútbol, motos, coches, tenis, baloncesto…porque en lo demás…).
    Un abrazo.

  3. Lo primero ¿y esos colores de pelo? (animando a la roja??…. jejeje)
    Lo segundo….. tuve un pequeño enganche a unos diarios de orangutanes del canal odisea que mostraban un centro de rehabilitación de Borneo(supongo que el que visteis vosotros)…y me quedé verdaderamente asombrada, a partes iguales, de cómo se puede hacer tanto daño a los animales y a la naturaleza y de cómo siempre hay alguien que lucha por esas injusticias aunque sólo sea aportando un pequeño grano de arena…. Me alucinaron los orangutanes…
    En fin…. lo de siempre… que son geniales vuestras historias, que son geniales vuestros viajes,que lo disfruteis, que volvais pronto y de una pieza…. bla bla bla…. o mesmo de sempre…..
    Besos para los dos

    • aaaaaah! que hay una entrada que yo no he leído… voy a ver si ahí se resulve la duda del color del pelo que lucís ambos…..¿y yo dónde estaba que no me enteré??

  4. aloha, seguid y cotad


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