Posteado por: Benjamin | 1 agosto, 2012

Bicoleños de toda la vida

A todos los Ormaechea esparcidos a lo largo y ancho del mundo y, en especial, a la memoria de mi abuelo Fausto.

Ya hemos llegado, abuelo. Tabaco. La ciudad donde naciste, aunque seguramente por aquel entonces no sería más que una pequeña villa de pescadores con algunas plantaciones. Has vuelto y hoy tu nieto está a tu lado para ver y sentir contigo lo que es volver a casa. Los campos de arroz nos dan la bienvenida y la gigante silueta del Mayón es omnipresente. Es muy pícaro, ¿no crees? No deja de escudarse en las nubes para que no le robemos desde abajo ni un ápice de hermosura; parece como si prefiriese quedársela toda él y sembrar leyenda por todo el valle. Leyenda transformada en mito de una enamoradiza princesa y un padre celoso. Vayamos a admirar la belleza de la bahía desde las alturas de la ladera del volcán. Se puede ver toda la ciudad y su puerto y las islas al otro lado. La gente sigue plantando sus verduras y dejando secar el grano a la orilla de la carretera. Todo es colorido y, a pesar de ser época de monzón, todo está iluminado. Cientos de triciclos pasan por delante de nosotros y nos saludan. Nos paramos a ver al vendedor de gallos de pelea, un tipo enjuto, descalzo y con los pies negros. Al parecer no fuiste bautizado en la parroquia de San Juan, ¿verdad? La iglesia es enorme y aguanta el paso de los años bastante bien, no como los archivos y documentos que se apolillan y desvanecen en el tiempo. Tu huella sigue aquí, lo noto, ¿tú no? Nos sentamos en un banco de la plaza del ayuntamiento viendo salir de clase a los bachilleres, todos uniformados. Van formando varios grupos y nos miran curiosos. No te dejes tentar por los mil y un puestos del mercado, intentarán venderte desde una correa gastada para el reloj hasta una botella de vino de arroz; tú sonríe y pasa de largo. Siento que la habitación de hotel no sea muy confortable, pero, ya sabes, el resto se escapaba de nuestro presupuesto. El dueño duerme interminables siestas con su gato en un banco con pinta incomodísima; ten cuidado con despertarle si no quieres que te caiga un rapapolvo. Lo bueno es que en el bajo hay un puesto de brochetas y el olor del cerdo a la brasa y de salsa avinagrada se cuela dentro. ¿Te he abierto el apetito? Pues conozco un sitio en el que hacen el mejor lechón de Tabaco y de postre, un flan de leche. Menos mal que nos hemos traído el paraguas porque los chaparrones han inundado las calles y muchos pierden las sandalias arrastradas por la corriente. Fíjate en el coro cantando salmos en el escenario de la plaza, parece que han congregado a una buena multitud. Nos deseamos la paz y seguimos nuestro camino. Mañana toca playa, acuérdate. Aunque no es la más bonita del lugar, San Lorenzo es digna, a pesar de que el Mayón sigue oculto tras ese manto blanco. Será puñetero.

¿Cuánto llevamos ya aquí? ¿Una semana? ¿Un mes? Es un buen sitio, abuelo. Puedes quedarte aquí el tiempo que quieras. Si necesitas algo sólo tienes que cruzar la calle y los funcionarios del ayuntamiento te tratarán mejor que a la propia reina de España. Me imagino las caras que pondrían cuando se enterasen de que tú y yo somos bicoleños de toda la vida.

Fachada del ayuntamiento

Iglesia de San Juan Bautista

Casa antigua

Miles de triciclos

Oficina del registro municipal

Niña cogiendo cangrejos

Plaza del mercado

Por las calles de Tabaco

Triciclos

El monzón

Calle de Tabaco

Playa de San Lorenzo

Detalle de una calle tabaqueña

Volcán Mayón

Cementerio católico, con el cimborrio de fondo.

Nota: Familia, he recopilado en un archivo todas las fotos de Tabaco que, por razones de espacio y tiempo, no puedo subir al blog. Son unas ochenta fotografías, sólo tenéis que pedírmelas y os las mando.

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Responses

  1. Abuelo Fausto te abraza y protege. Su espiritu esta lleno de alegria y estoy seguro de que te lo mostrara cuando menos te lo esperes.

  2. Hace muchos, muchos años (concretamente a mediados de los 80)…en una galaxia muy muy lejana (concretamente en Ferrol) el abuelo Fausto daba largos paseos hasta la Fuente del Furado con su nieto más joven y espabilado.
    Luego hacían el camino de vuelta, se paraban en la tienda de Manolo y compraban toneladas de gusanitos para los demás nietos.
    Ahora es el pequeño saltamontes el que ha invitado a dar un paseo a su abuelo para agradecerle todo lo que nos dió.
    Dale un abrazo de mi parte.
    De parte de todos.

  3. Dentro de unos cuantos años(en un futuro no muy lejano) mi hijo Marcos recordara con nostalgia los paseos con su abuelo Tomas a Monte Ris,las interminables conversaciones con su abuela Pochola(su mas fiel confidente) y el olor a hierba recién cortada del Espiño(la casa del Abuelo Antonio) y se dará cuenta del gran tesoro que albergan esos recuerdos. Yo lo llamo “la anestesia del recuerdo” y se me viene a la mente el sabor de aquellos gusanitos que esperábamos impacientes los 3 mientras los intrépidos paseantes(Fausto y Benjamín) se daban el garbeo mañanero…..Somos muy afortunados porque tenemos donde refugiarnos. Gracias Benjamín,dale abrazos de mi parte también.

    • Qué bonito, nene. Gracias a vosotros…


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