Posteado por: Benjamin | 30 noviembre, 2012

YMCA, escatología, mala leche y ménage-à-trois

Si esta nueva historieta os la estuviese contando en persona, a viva voz, a vuestro lado, pasaría lo siguiente: vuestro cerebro traduciría los impulsos nerviosos procedentes de los órganos auditivos – activados por la percepción de perturbaciones del campo electromagnético en vuestro oído interno, causadas por la vibración de mis cuerdas vocales- en sonidos, e inmediatamente reconoceríais esos sonidos como parte estructural de un código cultural vernáculo que se lleva transmitiendo desde tiempos inmemoriales al que llamamos lenguaje y proyectarías mentalmente el significado de esos fragmentos de código, entrando ya en juego tus emociones y rasgos de personalidad a la hora de interpretar y clasificar toda esa información. Hasta aquí la teoría.

En la práctica, si ahora nos sentásemos a hablar, lo más probable es que te descojonases de la risa, ya que a causa de un enfriamiento en el último trayecto en tren, ando estos últimos días en lo que he venido a denominar “estado fónico borderline de fluctuación repentina”. ¿En qué consiste tal situación? Pues en que, en el transcurso de una misma frase, notarás que mi voz irá cambiando del modo ‘Vidal Cuadras’ al ‘Rockefeller’ (el pajarraco, no el milloneti), sin casi ser consciente de semejante inflexión. He pasado ya por varios estadios y, hasta ahora, he documentado poder modular mi voz en todo el espectro desde ‘Llongueras resfriado’ hasta ‘Sabina tardío con resaca de Ducados’ pasando por ‘Darth Vader con ganancia de decibelios’ y ‘Quique San Francisco con traqueotomía’, en esta montaña rusa bipolar de afonía/carraspera.

Cricket urbano

Cricket urbano

Así pues, fuese cual fuese mi tono, nuestra siguiente historia comienza así:

«La recepcionista me ha preguntado si soy cristiana». «¿Y tú qué le has contestado?». «Que lo fui». «Mal hecho, debiste haberle dicho que eras una ferviente devota». «¿Y eso por qué?». «Te lo explico. Premisa número uno: en temas que conciernen a la difusión y significado del mensaje de Iglesia Apostólica y Romana, andan todavía en pañales por estas latitudes, si obviamos a un par de misioneros sifilíticos que se dejaron caer hace algunos siglos. Premisa número dos: ella sabe que venimos del epicentro del cristianismo escolástico y que formamos parte de la rama cultural más progresista de esta tradición religiosa. Subpremisa a premisa número dos: por este hecho, nuestro posicionamiento hacia determinados temas es susceptible de causar el mayor impacto en sus creencias personales respecto a la correcta interpretación de la doctrina, convirtiendo nuestra mera opinión en, prácticamente, un dogma para ella. Premisa número tres: como todo joven que ha decidido abrazar la fe de nuestra Santa Madre Iglesia (o de cualquier ente moralizante retrógrado) tiene dudas acerca de cómo conciliar ciertos aspectos de la vida terrenal con aquellos moldes de conducta que nos acerquen al reino celestial, en especial, el relacionado con las guarreridas españolas. Partiendo de estos supuestos, yo creo que, por el modo en el que nos comportamos tú y yo, debe dar por hecho que somos una pareja totalmente desinhibida en ese ámbito y quiere conocer tu filiación espiritual para que – gracias, oh, Señor- le certifiques la total naturalidad, espontaneidad y apertura con la que debe despachar sus corporales sofocos una buena y, a la par, moderna cristiana. Así que ya estás volviendo a recepción con el Evangelio, disculpándote por tu bromita».«Eres definitivamente gilipollas».

 

Kovil, templo hindú donde los tamiles practican el culto

Kovil, templo hindú donde los tamiles practican el culto

Seguramente estaréis intentando buscarle un sentido a este diálogo, pero es que teníais que ver a la recepcionista del YMCA de Colombo. ¡Semejante belleza de ébano! Me era imposible comenzar a comprender en qué momento se jodió tanto el mundo como para haber designado que el sitio de esa fémina estaba tras un mostrador mugriento de un hotel regentado por una secta cristiana. Y no es sólo un menda el que lo suscribe, aquí mi media naranja también se quedó encandilada. Teníamos que echar a suertes quién bajaría a pedir un rollo de papel o una manta extra, aunque, desgraciadamente, en la mayoría de los casos nos atendía un cingalés lleno de sabañones y sin una fila de dientes. En fin, en mi cabeza sólo había un paso desde la asunción de que nosotros éramos una pareja cristiana modélica al ménage-a-trois.

Colombo

Colombo

Bank of Ceylon y World Trade Centre

Bank of Ceylon y World Trade Centre

Menudo antro el YMCA (que, para aquéllos que lo desconozcan, es el acrónimo de Young Men’s Christian Association). Esta asociación cuenta con una red de albergues por todo el mundo con los que ayuda a financiar a la Iglesia. Los Village People popularizaron hace décadas estos “campamentos juveniles” como un obligado destino de peregrinaje para todo aquel mancebo aficionado al borrado de ceritos, ya sea en su faceta activa o pasiva. ¡Qué bien se lo pasa uno en el YMCA! ¡En este albergue hay pluma, pluma gay! No os hacéis una idea de la de ofertas de masajes a puerta cerrada que tuve que declinar; por desgracia no eran por parte de la recepcionista, sino de un lankeño cincuentón demasiado acostumbrado a palpar muslos de alumnos de Aikido quien no paraba de elogiar el tono físico en el que me encontraba en un intento de lubricar su proposición, a pesar de que mi golpe más mortífero no atravesaría ni el papel de fumar. Qué le voy a hacer si soy irresistible.

Hijo de Buda

Hijo de Buda

El motivo principal de nuestra estancia en la capital, más allá del subjetivo encanto del sitio en sí, fue realizar el papeleo para la adquisición del visado para India. Esto tiene su enjundia. Me abstengo de enterraros en áridos aspectos de la siempre cambiante Ley de Inmigración. La cuestión es que nos denegaron las condiciones sobre las que habíamos solicitado el permiso, lo que significó el tiro de gracia a nuestras aspiraciones de visitar Bangladesh y Nepal. Lo cierto es que, de haber tensado algo más la cuerda y de haber dispuesto de algo más de tiempo, no habría sido complicado conseguir nuestro objetivo. Nos tuvimos que conformar con un visado de turista de entrada única al país. Por otro lado, este relativo revés no hacía más que sumar en la balanza del acortamiento del viaje acercando más el momento del reencuentro con nuestros seres queridos, propiciando además que coincidiese con la Navidad. El que no se consuela es porque no quiere.

Subiendo colinas

Subiendo colinas

En el tiempo que duró toda esta gestación del visado –  peleas con conductores de tuk-tuk incluidas, interminables idas y venidas a las oficinas de la agencia expedidora, mamonadas referentes a los centímetros de carne que una mujer puede mostrar en las fotos que se mandan a la embajada, etc. – tuvimos tiempo de cambiarnos de habitación en el YMCA un ciento de veces, a cada cual peor, y de reencontrarnos con un ya – me atrevería a decir- icónico personaje de nuestro viaje: la rata jabonófila. Pero en esta ocasión, y con el propósito de no perturbar nuestro descanso, tuvo la deferencia de llevarse el jabón a la terraza para, una vez allí acomodada, a la luz de la luna, pegarse el festín, no fuese a despertarnos con el ruidito de sus mordiscos. A la mañana siguiente, de la pastilla no quedaban más que unas migajas. ¿Dónde habría estado este animalito todo este tiempo? Quizá escondido en el bolsillo de un pantalón de Marichi, que un día amaneció también totalmente roído.

Faro en Galle

Faro en Galle

También fuimos a un cine precioso, de los de antaño: sala única, con telón manual, gallinero y plateas, un sencillo ambigú y amable acomodador. Pequeñito pero con encanto, justo al contrario que la película local que se proyectaba, larga e infumable. Nos dimos unos cuantos garbeos por la ciudad, paseíto patético en barca patimorfa por el lago incluido. Los pelícanos que por ahí pululaban, igual de mugrientos que nuestro medio de transporte.

En la siguiente curva nos vamos por el barranquillo

En la siguiente curva nos vamos por el barranquillo

Puede parecer una soberana estupidez, contraria a toda lógica, pero lo que nos hizo mucha gracia reencontrar en Sri Lanka fue la mala leche de la gente: ¡volvíamos a tener contendientes a nuestra altura! Antes de que me empaléis, dejad que me explique. Es posible que ya os hubiésemos hablado de cierto rasgo grupal, asiático por antonomasia, que consiste en la nefasta consideración que merece aquel miembro que pierda los papeles o muestre vehementemente enfado o crispación en público. Soliviantarse está muy mal visto en muchas partes de este continente pero, ojo, no me malinterpretéis, esto no significa que sean carmelitas descalzas, más bien todo lo contrario, son igual de hijos de puta, pero por lo bajín. Y lo peor de todo es que no se trata de una contienda justa: tú no tienes esas armas pasivas pero igual de destructivas, ese componente yin, tan importante en Oriente. A los occidentales nos va más el aspecto agresivo del yang, el del que si te tocan los huevos la montas, el de se van a enterar éstos de lo que vale un peine. El problema es que si utilizas esa vía en la mayor parte de Asia pasarás a convertirte en un apestado social; creedme, es casi peor que si te vieran caminando con la chorra al aire. ‘Perder la cara’, es así como lo llaman. Bien, pues la cuestión es que en Sri Lanka esta presión social no existe y, aquí, como en casi todo el mundo, las disputas también se arreglan a base de gritos, golpes, empujones, venas hinchadas y menciones no muy decorosas a la progenitora de tu interlocutor. ¡Estábamos en nuestra salsa! Por eso no es de extrañar que en más de una ocasión acabásemos a un mero suspiro de liarnos a mamporros con conductores de autobús con el modo psicótico activado (lo cual es casi una tautología), conductores de tuk-tuk más listos que su puta madre, funcionarios resabidillos y jóvenes pajilleros reprimidos con intención de arrimar la cebolleta a cualquier hembra occidental – se ve que con las cabras ya no alcanzan el clímax.

Perrito esperando el tren

Perrito esperando el tren

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Con Uncle

Pero no os creáis que todo fueron agarradas. Bueno, también hubo agarradas a la taza del váter para hacerse con un extra de potencia excretora.  A Colombo –o a un restaurante en concreto- le debo el tremendo honor de haberme agraciado con una cagalera intermitente que llevo arrastrando desde entonces, apareciendo y desapareciendo, como el Guadiana, hasta el día de hoy. Las treguas que me da no duran mucho, no vaya a ser que el sentimiento de pérdida me ensombrezca el ánimo, y vuelve, como los buenos amigos, ni muy pronto ni muy tarde, dándome el suficiente margen como para poder disfrutar algunas comidas pero retornando en el instante justo en el que empiezo a echarla de menos. Con todo, ando bien de electrolitos.

Caminando entre el té

Caminando entre el té

Por cierto, chapeau a la comida. ¿Incongruente? Nada de eso. No todo lo comíamos con las manos, pero nos encantaban los papeles de periódico, revistas o incluso del cuaderno de clase del hijo menor que se utilizaban como servilletas. Sí, rasca un poco en los labios, me comentan… y en los de la boca también. Picante hasta decir basta – más que en el sudeste -, me atizaba unas sobredosis de guindillas que la intensidad del ataque de hipo que conllevaban sólo era comparable a la del escozor del ojete.

Mirada fulminante

Mirada fulminante

Y luego, subiendo con fuerza desde el puesto 23 de la lista de la semana pasada, está el tema de la guerra civil. Una nimiedad. La minoría hinduista tamil, con sus facciones militares etiquetadas por los USA y la UE como organizaciones terroristas– cómo no, justo después del 11S, a pesar de que la guerra llevaba desangrando al país hacía décadas y sin aplicarse la misma vara de medir a la otra mitad involucrada en el conflicto- fue, finalmente, derrotada por las armas en 2007. ¡Bien! Sri Lanka vuelve a ser el país de la calle de la piruleta, la gente hace el corro de la patata por las calles, todos son hermanos y menuda lección de entendimiento han dado al mundo. Todo esto es lo que promociona el departamento de Turismo y lo que leerás en las guías de viaje. ¡Esté tranquilo, turista. El lugar es seguro. Puede usted gastar su dinero aquí! Las sonrisas profidén inundan los folletos promocionales de las oficinas de información. Lo cierto es que, como en todas las guerras, los vencedores hacen lo que les plazca y, a pesar de que los tamiles son mayoría en el norte, no poseen representación de ningún tipo en el gobierno central de la nación y la gente no parece dar un duro por la estabilización a largo plazo de la situación. En algún momento el polvorín volverá a saltar por los aires, es cuestión de tiempo, parece ser el sentir general. Ojalá no sea así.

Soportales en Galle

Soportales en Galle

Dejemos las muertes de civiles inocentes para centrarnos en el plano puramente ocioso. Como la vida misma; este blog es como abrir las páginas de cualquier periódico, ¿verdad?

Deidad en el árbol

Deidad en el árbol

En la región se asentaron unos cuantos reinos de relevancia histórica, y sus respectivas capitales o centros espirituales representan los destinos turísticos estándar. Los nombres son preciosos y evocadores: Anuradhapura, Sigiriya y Polonnaruwa. El gobierno ha ‘creado’ este circuito y cobra un pastizal por dejarte visitar los templos y lugares de interés. Para que os hagáis una idea, visitar los templos de Angkor, en Camboya, durante tres días completos es mucho más barato que hacer tres miniexcursiones a cada uno de estos lugares en los que no gastarás ni una tarde. Nosotros nos fumamos casi todo ese itinerario preestablecido y, en los lugares de la ruta de visitamos, procuramos montárnoslo por libre para ahorrarnos tanta entrada abusiva. La clave está, como los medicamentos, en los genéricos. Imagínate este caso: te dicen que hay una colina sagrada desde la cual hay unas vistas increíbles de la llanura, pero hay que pagar un riñón; por otro lado, puedes no subir a esa colina, pero hacerlo a la que hay al lado, que ni es sagrada ni hay que pagar, pero las vistas son igual de impresionantes y además, ¡no hay ni el tato! Blanco y en botella.

¡Fiesta!

¡Fiesta!

Nos perdimos también por la región montañosa de la parte central del sur de la isla, famosa por sus plantaciones de té. El trayecto en tren por ahí fue especialmente bonito, aunque el moverse en bus local por esas carreteras de montaña preferiría habérmelo ahorrado. Escogimos Haputale, un pueblecito engullido por la niebla, húmedo y frío, lugar idóneo para retirarte a escribir una novela. Visitamos una fábrica de té, hicimos caminatas kilométricas, saludamos a multitud de niños y comimos riquísimos arroces con curry.

Haputale

Haputale

Trabajadoras del té

Trabajadoras del té

Dejamos para el final dos perlitas para turismo de alto standing: Kandy y Galle. La primera de interior, con su lago y su templo en el que guardan un piño de Buda; la segunda costera, con su baluarte y las calles del casco histórico purgadas de conductores de tuk-tuk e indigentes – lo mismito que en Marbella. En este sitio compartimos cena y argumentos con un agente de bolsa francés y un joven profesional checo de las TIC que venía cobrando del palo del millón de las antiguas pesetas brutas al mes. No llegamos a las manos, pero os aseguro que saltaron chispas cuando se tocaron ciertos temas; vamos, lo que Marx y Saramago le responderían a la troika. El tipo de turismo que nos hemos encontrado en Sri Lanka y, en especial en estos dos sitios, dista bastante del visitante arquetípico del sudeste asiático. Mientras que este último es joven, ruidoso y con presupuesto ajustadillo, en Sri Lanka ya se peinan muchas canas, prima mucho la comodidad y aflojar la pasta no suele ser ningún sacrificio. De muchas fuentes hemos oído que este país es un buen sparring para viajeros primerizos a sitios exóticos o que se están preparando para algo un poco más hardcore, léase India, Pakistán o el corazón de Vimianzo.

Templo de la Reliquia del Diente

Templo de la Reliquia del Diente

Calle de Galle

Calle de Galle

Jugando al cricket, deporte nacional.

Jugando al cricket, deporte nacional.

 Creo que va siendo hora de que me calle. Además, recuerda que estoy mal de la garganta y no es bueno estar largando durante mucho rato seguido no se me vaya a resecar la faringe o a dormir el personal. Disfrutad de las fotos y hasta la próxima.

Kandy

Kandy

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La banda del patio

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Responses

  1. Bonitas fotos chicos!

    Un abrazo 🙂

    • Gracias! Aún así están lejos de algún posado de Silvia.

      Petons!

  2. Qué pena que no tengáis una foto de la recepcionista!… me imagino una diosa tipo Freida Pinto (la de eslámdog mílioner…)… vaya cambio de ver en el anterior post a Mimín con su largo flequillo rojo tomándose una star-cola a verlo ahora rapadito con ese tal Uncle…
    Bueno, hoy es 1 de diciembre, así que comienza la cuenta atrás…

    Me despido cantando…
    It’s fun to stay at the y-m-c-a.
    It’s fun to stay at the y-m-c-a.

    You can get yourself clean, you can have a good meal,
    You can do what about you feel …

    • Hola, Mon. Pues sí, me pudo la vergüenza y no tenemos ni un robado. Y, créeme, dejaría a la de ‘eslamdog’ en la casta de las feúchas.

      Lo del pelo fue una liberación. Llevaba meses en una continua improvisación y fue, precisamente, en el YMCA en donde encontré mi definitivo estilo cercano al monje budista. Si quieres cuando esté allí te dejo que te encargues de pasarme la maquinilla por el jerolo.

      ¡Ya no queda nada! Me muero de ganas de veros a todos.

  3. No tuve tiempo a leerlo hasta hoy,3 de diciembre.
    Ni idea de lo que significaba YMCA,pero cuantas veces escuché esa canción con Bea(tenía el vinilo). Preciosas las fotos,especialmente la del niño con mirada fulminante. Por aquí hay un niño con unos impresionantes ojos que no se ha olvidado de ti. Empezamos con los nervios previos a vuestro retorno. La cuenta atrás ha comenzado.
    Oye Nené,estas más delgado que el bacalao por la cola. Esas cagaleras te han dejado KO. Cuidaros mucho. Os quiero.

  4. Imagínate!!. Lo estoy leyendo el 10 de Diciembre a las 4 de la mañana.
    Mescarallé de risa. Genial como siempre. Me encantó la foto Fiesta!!. Todas son preciosas.
    Nos vemos prontito!!!


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